Según afirman gerente y trabajadores de la primera central de energía osmótica, “produce poca energía, pero produce”. La iniciativa está teniendo lugar en Noruega, y parte del aprovechamiento energético de la mezcla de agua dulce y agua salada. Por ahora es poco más que la confirmación de una teoría, pero expertos en energía confían en su potencial para la producción de energía limpia.

