Estimado ¿Don? Arturo Pérez-Reverte:
Yo no voy a ciscarme en la madre que le parió. No lo voy a hacer por el respeto que me merece cualquier persona que no conozco; y porque no creo que haber parido a un hijo tan zafio, grosero y mentiroso, sea como para cagarme en ella.
En cambio usted, ¿señor? Pérez Reverte, dice que cuando ve a los diputados y diputadas por la Carrera de San Jerónimo le dan ganas de acercarse “a cualquiera de ellos y ciscarme en su puta madre“. Como verá, parece que un humilde bachiller como yo tiene bastante más educación que usted, ya que a pesar de no le soporto, alguna vez me he cruzado con usted por el barrio de las Letras y no me dan ganas de cagarme en su madre. Me basta con cambiarme de acera para no resbalarme en el reguero de bilis que usted va supurando.
“Diputados, nada menos. Sin tener, algunos, el bachillerato“, escupe en su escrito, sin respeto alguno hacia miles de españoles y españolas. Le escupe a personas como mis abuelos, señor Pérez Reverte, que por cierto, mi abuelo con lo apasionado de la pólitica que es, a lo mejor hubiese sido un buén político, pero claro, me olvidaba que durante 40 años no pudo participar en ella.
No sé cuantos diputados habrá que no tengan el bachillerato, pero si sé que a mi me preocuparía más que TODOS y TODAS fueran licenciados en dos o tres carreras, másteres en Oxford, Cambridge o Harvard, hablaran 5 idiomas por cabeza, etc. (que por cierto, algunos y algunas hay y bienvenidos sean).
Porque además de políticos súper formados académicamente, necesitamos políticos que representen al común de los ciudadanos y ciudadanas y para ello nada mejor que ciudadanos y ciudadanas comunes: sin Bachillerato, con Bachillerato, Diplomados, Licenciados, Doctores…Necesitamos políticos que pisen realidad. Claro que está bien que haya licenciados en Harvard, pero también necesitamos gentes que vivan en pueblos de 100 o menos habitantes, necesitamos juristas pero también necesitamos obreros, necesitamos gente mayor y gente joven, mileuristas que sepan de la vida… en fin, nada tan sencillo como que el Parlamento sea fiel reflejo de nuestra sociedad.
Se escuda en su escrito, ¿Don? Arturo, en que está hablando “de sentimientos, no de razones. De impulsos.“ Permítame que le diga que un “ciudadano de 57 años y en uso correcto de sus facultades mentales, con la vida resuelta, cultura adecuada, inteligencia media y conocimiento amplio y razonable del mundo” como vd. mismo dice ser, debiera saber controlar mejor sus impulsos, parece más un cafre (en su tercera acepción de la RAE), que una persona cultivada.
Sobre el resto de mentiras que usted relata a modo de hecho probados, (“Cómo y dónde comen y a costa de quién. Cómo se reparten las dietas, los privilegios y los coches oficiales. Cómo organizan entre ellos, en comisiones y visitas institucionales que a nadie importan una mierda, descarados e inútiles viajes turísticos que pagan los contribuyentes“) no me entretendré mucho, simplemente veo que desconoce perfectamente cual es el día a día de la mayor parte de los parlamentarios y parlamentarias. Se limita en su escrito a repetir como un papagayo típicos tópicos que usa la derecha más reaccionaria para desprestigiar la política, para que pensemos que todos los políticos son iguales, en definitiva, para que no vayamos a votar, porque…¿a quienes beneficia el desprestigio de la democracia?
No se si lo que le pasa, ¿Señor? Pérez-Reverte, es que preferiría cerrar el Parlamento y volver a otros tiempos en los que a lo mejor usted se iba a sentir más cómodo.
Solo puedo estar de acuerdo en una de sus afirmaciones, termina su relato diciendo “Tenía ganas de echar la pota, eso es todo”. Efectivamente, su escrito huele a vómito.
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No quiero terminar este post sin recomendar dos artículos sobre el interés en la calumnia de la política. Uno es el ya citado “¿A quienes beneficia el desprestigio de la democracia? El otro, se titula “La ruptura subversiva de la derecha“ Ambos esclarecedores sobre el tema.


Buenas,
Creo que Pérez-Reverte no va por esos senderos que mencionas. Entiendo y comparto tu punto de vista, pero creo que los diputados debieran ser personas muy formadas. ¿Viajarías tranquilo si el piloto de un avión fuera en realidad un peón que conduce carretillas?
Yo me centraría en otras cuestiones como romper la dictadura de los partidos, abriendo debates públicos, permitiendo listas abiertas, añadiendo elementos participativos, etc, etc…
Ahora, creo que en el fondo del artículo surgen una serie de cuestiones que total validez. Que los tópicos son falsos, por supuesto. Que se puede hacer mucho más, por supuesto.
Después de todo, España es aún un país en transición desde una etapa represiva de su historia.
Un saludo.